
Age of empires nos muestra una sociedad compacta, compuesta de personas que cumplen sus roles sin opción de elegir otras funciones. Seres dispuestos a morir por las órdenes que se les entregan ante el primer ataque enemigo y sin la opción de cambiar de oficio, similar a las ideas del Opus Dei.
Un desarrollo económico que se basa en la depredación de los recursos naturales disponibles en el escenario en cuestión. Comienzas con pocos recursos y una población reducida, tu reino se remite a 3 aldeanos y un caballito de exploración, quienes pronto se convierten en decenas de weones cazando y armando casas.
A los tantos minutos te expandes y comienzas a talar las selvas cercanas a tu centro urbano. Vas llenando de aldeanos las faenas explotadoras de roca, oro, madera y llenas el mar con pesqueros.
La mayoría de tus recursos comienzan a irse a las fuerzas armadas. Tu población empieza a estar en segundo orden, porque lo primordial es defenderte del enemigo externo. Surgen los castillos por todos lados, llegas a la edad imperial y cada vez talas más metros cuadrados de selva.
Desaparecen las colonias de jabalíes y a esas alturas te has comido todos los siervos. En el mar los pesqueros acaban con los bancos de peces. Los recursos se disparan, y todo lo que rodeaba a tu espacio en el mapa se ha transformado en armas, casas, murallas, torres, castillos y edificios militares.
La hora de la guerra ha llegado, se acaban los recursos en tu entorno y vez la manera de exterminar rápidamente a tus enemigos. De paso tratas de ir a saquear recursos donde tu aliado más pobre, mientras las carretas de comercio unen los mercados con numerosas caravanas que mueven oro.
La guerra está desbordada, todas las naciones en el mapa están en combate. Miles de muertos por segundo. Ejércitos de lanceros, caballeros que lanzan ataques suicidas, los lanza-piedras hacen cagar las defensas de las ciudades.
La economía se solventa con el oro que genera el mercado, la banca se hace del control de todo. Ya no hace falta la mano de obra y empiezan a morir uno tras otro los aldeanos, ante el desempleo al que se ven enfrentados después de que se taló el último árbol y se sacó acabo el último yacimiento de oro, y ante un límite de población que te obliga a tener más soldados que civiles. Los únicos que siguen son los comerciantes de las carretas y las urcas mercantes en los puertos.
Sólo quedan con pega los granjeros, que alimentan un ejército que va a matar la población de las otras naciones. Los primeros reinos caen ante el asedio enemigo, la pobreza cunde y los últimos en salir a defender su nación de la destrucción total son los guerrilleros.
Todo está perdido, las ciudades arden en llamas. En el mar estéril los puertos son bombardeados por las naciones más fuertes y finalmente entre el fuego de un mundo sin naturaleza, los pueblos mueren en un mundo devastado por la ambición y la guerra.
¿Es un presagio de lo que podría pasar a nuestro mundo?
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